Club Balonmano Alarcos

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Final de infarto, puntos en el Quijote Arena

FOTO: RUEDA VILLAVERDE

Un final de auténtico infarto dejó los dos puntos en el Quijote Arena donde el Alarcos dominó el encuentro pero perdonó demasiado y dio alas a un Amenabar que tuvo lanzamiento en el último segundo para haber sacado un peleado punto de tierras manchegas.

No fue así y el Alarcos, que pagó el esfuerzo copero del pasado miércoles en Copa del Rey, suma su tercera victoria y sigue con pleno de acierto en casa.

Dos defensas muy parecidas en el inicio del partido. Dos bloques homogéneos, con mucha intensidad, ayudas y toques… la diferencia en el comienzo estuvo en los ataques y en las porterías. Tres paradas del meta alarquista y cero del rival, tres goles del Alarcos, cero del rival, era el resumen de los primeros cinco minutos. Al Amenabar le costaba mucho encontrar lanzamientos fáciles mientras que Alarcos atacaba con más agilidad.

Casi ocho minutos tardó el conjunto vasco en inaugurar su marcador poniendo el 3-1 en el luminoso del Quijote Arena. Estaban teniendo muchos problemas para atacar la buena defensa manchega.

Poco a poco, los visitantes fueron centrándose en defensa y portería y encontrando algunos huecos en la defensa ciudadrealeña, y como el ataque local sufrió un apagón, el partido se estancó en el marcador hasta el 4-2 del minuto 10.

El partido estaba algo lento, pastoso, con dos ataques a los que les costaba abrir huecos y dos defensas empleándose a fondo para evitar los goles. Así la cosa, el 5-4 del marcador en el minuto 15 daba muestras de la igualdad reinante en la pista y de cómo se estaban imponiendo defensas y porterías a los ataques. El Alarcos quería progresar, pero una exclusión con 7-4 cortó el ritmo que estaba cogiendo el equipo de casa, aunque Amenabar no lo supo aprovechar y solo bajó en un gol la diferencia en esos dos minutos, llegando al 20, eso sí, solo un tanto por debajo, 7-6. Tampoco supo aprovechar el Alarcos la sperioridad que tuvo inmediatamente después, de hecho, con un hombre más, se dejó empatar (8-8 minuto 22) obligando a su entrenador a pedir tiempo muerto.

Y a la salida del tiempo muerto, con algunos cambios en el siete, el Alarcos volvió a cerrar la defensa y a atacar con más fluidez abriendo el marcador hasta el 11-8. Luego, una exclusión a Héctor González puso las cosas algo más de cara al Amenábar , que esta vez sí jugó bien la superioridad y llegó al descanso con un empate a 11 que era el reflejo de los problemas ofensivos de ambos equipos.

Salida en tromba del Alarcos en la segunda parte, con un 3-0 y saliendo al contrataque con rapidez bien en primera oleada con Gonzalo Almansa o en segunda con Eloy Krook. Con sus goles y su potencia y una buena defensa, el Alarcos se puso tres goles por delante y no dejó el choque visto para sentencia porque Brian Negrete, normalmente certero a las contras, falló dos goles fáciles que habrían puesto a su equipo cinco goles por delante.

Lejos de abrir el marcador, el Alarcos se fue encallando en ataque y dejando que el rival respirase y fuera acercándose hasta empatar 14-14 en el minuto 44 más por errores propios que por méritos del rival.

Dos buenos goles de Brian Negrete devolvieron el más dos al marcador local y dieron algo de respiro a un equipo que veía como se le complicaba el choque ante un corajudo rival.

La ventaja de dos goles era un colchón ínfimo pero en ese escenario el Alarcos parecía moverse con cierta comodidad y manejaba el ritmo de partido dejando pasar los minutos y, de vez en cuando, en un arreón se iba de tres, como en el minuto 50 obligando al entrenador rival a recomponer filas porque el tiempo le apremiaba y su equipo no daba muestras de poder remontar una diferencia mayor.

Una nueva exclusión alarquista y de nuevo el Amenábar se metía en partido poniéndose a solo un gol, 20-19 minuto 53 justo cuando Alarcos recuperaba el jugador excluido.

Asi entró el partido en los cinco últimos minutos en los que se jugaba todo. Y los nervios eran fundamentales.

A base de defender, Alarcos logró mantenerse uno arriba hasta el minuto final. A falta de 38 segundos, Javier Marquez pidió tiempo muerto para amarrar el resultado. Y en una última jugada de auténtico infarto, con varias pérdidas de balón que acabaron con un lanzamiento sobre la bocina que paró Kostas Kotanidis haciendo que los puntos se quedaran en el Quijote Arena.

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